“Cambiar la cabeza”. ¿Qué sucede en tu cerebro al aprender un idioma?

 

Cada año, distintas universidades y laboratorios publican artículos y nuevos resultados de estudios que demuestran y explican los beneficios de estudiar lenguas.

 

En el trabajo titulado Multilingual Education: policy, practice and reality (Educación multilingüe: políticas, práctica y realidad) el doctor Matt Davis, líder del Grupo Discurso y Lenguaje de la Unidad de Ciencias del Conocimiento y del Cerebro de la Universidad de Cambridge, nos explica lo que sucede a nivel cerebral al aprender una segunda (o tercera) lengua.

 

Davis parte de la base de que la lengua condiciona nuestra percepción del mundo (incluso en niveles muy sutiles), así, lo más aconsejable será usar la segunda -o tercera- lengua siempre que sea posible, en distintos contextos, desde el gimnasio hasta los estudios, para así obtener las -ya conocidas- ventajas que presentan los bilingües.

Nuestra pregunta ahora es: ¿Cómo funciona el cerebro mientras aprendemos?

A continuación, algunas respuestas.

 

Los bilingües tienen cerebros más grandes

El tamaño no es lo que importa, pero la realidad es que el lóbulo parietal inferior izquierdo, que es el que está relacionado con el conocimiento de un segundo idioma, es mayor en las personas bilingües.

 

Los cerebros jóvenes aprenden mejor

En una investigación realizada por James Flege, que estudió el manejo del idioma entre los inmigrantes americanos, para explicar cómo la edad es esencial a la hora de adquirir una nueva lengua se concluyó que cuanta más edad tenían los exiliados al llegar a su país destino, estos aprendían peor el idioma. Sin embargo, hay una peculiaridad de este aspecto; como señaló otro estudio realizado en 2004 por Patricia Kuhl, los niños más pequeños solo aprenden de su relación directa con el idioma, y no a través de los medios de comunicación. Ello quiere decir que la radio y la televisión apenas producen beneficios. Es así que los adultos tenemos la capacidad de aprovechar las ventajas que la tecnología nos ofrece como herramientas de aprendizaje.

 

El sentido de las palabras se almacena en sistemas motores

Ciertas palabras activan en el cerebro zonas semejantes a las que son estimuladas cuando realizamos actividades físicas, como mover la lengua, los brazos y las piernas. Es lo que ocurre con verbos como “correr”, “caminar”, “cocinar”, que implican acción. La investigación llevada a cabo por Hauk, Johnsrude y Pulvermuller en 2004 puso de manifiesto que nuestro lenguaje y nuestro cuerpo están más unidos de lo que solemos pensar. Hablar es moverse.

El aprendizaje continúa mucho después de salir de clase

Siempre se nos ha dicho que para aprender hay que descansar bien. De acuedro a una investigación, descansar correctamente es esencial para incorporar a nuestro lenguaje las palabras aprendidas el día anterior. En otras palabras, aprendemos mientras dormimos.

La diferencia entre aprender la lengua materna y la segunda lengua

El cerebro se comporta de manera muy distinta al aprender un segundo idioma, sobre todo si lo aprendemos en distintos momentos de nuestra vida. Al aprender nuestra primera lengua,

generalmente usamos las reglas gramaticales fácilmente, a pesar de no ser capaces de explicarlas. En la segunda, el conocimiento gramatical es explícito, y necesitamos conocer las reglas de antemano. Sin embargo, si aprendemos ambas lenguas al mismo tiempo, la misma zona cerebral relacionará ambas lenguas y las pondrá en contacto para generar esquemas más complejos.

¿Por qué nos resultan tan difíciles los false friends?

“Carpet” no es “carpeta”; “actual” no es “actual”; “cartoon” no es “cartón”; “library” no es “librería”. Entonces, ¿qué es todo esto? Nos encontramos ante un grupo de false friends, “amigos falsos”, que parecen ser una cosa, pero en realidad son otra. ¡Nos resulta complicadísimo! Pero ¿por qué?

Davis propone un peculiar experimento. En él, leemos la palabra "verde" pintada de verde, la palabra “azul” pintada de azul, la palabra “amarillo” pintada de amarillo… Y luego, la palabra “azul” pintada de verde, o la palabra “amarillo” pintada de azul, algo que provoca confusión en el auditorio. Estamos recibiendo informaciones contradictorias, y algo semejante ocurre con los false friends o esas palabras que se parecen a una de nuestro idioma pero significan algo completamente distinto.

 

Bilingüismo contra el alzhéimer

Conocer dos idiomas es importante tanto para los niños como para los adultos. Aunque en un primer momento aprender dos lenguas puede ralentizar el aprendizaje, a la larga forma una importante reserva cerebral, especialmente útil a la hora de combatir la degeneración cognitiva. Davis recuerda que el bilingüismo puede llegar a retrasar cuatro años la enfermedad de Alzheimer.

 

Hacer exámenes mejora el aprendizaje

Uno de los debates más frecuentes en la comunidad educativa es el que se pregunta sobre si es preferible estudiar una y otra vez o realizar exámenes, que en dicho caso no servirían sólo como herramienta de evaluación, sino también de aprendizaje. Davis realizó distintos experimentos: en uno, los niños estudiaban una y otra vez y repetían los exámenes, en otro se examinaban sólo de aquello en que habían fallado, en otro de toda la materia. Para sorpresa del autor, los alumnos aprendían más haciendo tests sobre todo, tanto aquello que habían acertado como aquello en lo que habían fallado.

 

 

En conclusión, estudiar idiomas no solamente beneficia al individuo en material sociocultural, sino que también aporta a la salud; y además ¡es divertido!

 

 

Texto editado del artículo http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-10-21/si-al-bilinguismo-las-8-cosas-que-ocurren-en-tu-cerebro-cuando-aprendes-otro-idioma_392012/