“No puedo”

 

Es la tercera o cuarta vez que intentás; por tercera o cuarta vez empezás nuevamente para “ver si esta vez sí te entra”, o si finalmente tenías razón en pensar que sos a prueba de idiomas.

¿Cuántas veces hemos pensado que no podemos? ¿Cuántas veces hemos dicho “esto no es para mí”, “los idiomas no son para mí”, “esto no es lo mío”, “dejo ya”, “yo no estoy para esto”, “no puedo”?

Pues, basta.

Aquí encontrarás una serie de problemas y también la solución a cada uno de ellos.

Las excusas más comunes tienden a ser: “no me gusta”; “me cuesta mucho estudiar”; “no tengo tiempo”; “solo/a no puedo”; “ya intenté y no pude”.

 

“Sobre gustos no hay nada escrito”, se dice. En primer lugar, es real: a muchas personas no les interesa tanto aprender idiomas, pero sí lo necesitan por cuestiones laborales o de estudios.

Para esos casos, recomendamos involucrar esa segunda (o tercera) lengua adquirida a nuestros hábitos cotidianos, y también a aquellos que hacemos en nuestro tiempo libre. ¿Conocés bares étnicos en tu ciudad? ¿Has compartido tiempo con personas de otras nacionalidades? Aprender no tiene por qué ser aburrido.

 

Estudiar siempre será un desafío. Nos guste o no nos guste la materia, estudiar siempre nos significará ir a lo desconocido, comprenderlo y recién luego poder usarlo; y a veces el tiempo puedo ser un factor importante en la obtención de esa meta. ¿Qué pasa cuando el tiempo no apremia? Realmente es un tema de disciplina. Lo ideal será establecer un horario y cumplirlo. No tiene por qué ser un horario demasiado abarcativo, y de hecho, establecer metas demasiado grandes y lejanas tiende a frustrarnos. Empecemos eligiendo la mejor hora del día, en la que estemos más despiertos y con mejor predisposición para estudiar, tomémonos una hora y dediquémosesla al estudio. Una segunda idea, para quienes aún no están listos para una hora entera, es complementar 40 minutos de estudio con un episodio de alguna serie en la lengua que estudiamos. ¡Es fácil y divertido!

Si aún así encontrás que el tiempo no es suficiente, una opción diferente es usar parte de los fines de semana, dedicar 3 o 4 horas a aprender y repasar lo aprendido.

 

Muchas veces el tema de la disciplina no es un verdadero problema; hay muchas personas autodidactas que aún con mucho esfuerzo no logran obtene el progreso deseado.

En esos casos, lo recomendable es acudir a la ayuda externa. Formar un grupo en el que podamos evacuar dudas, compartir novedades y aprender el uno del otro es un gran aporte a nuestra impronta y desarrollo. Lo ideal, entonces, es anotarse a grupos regulares, y si no tenés tiempo, siempre podés encontrar grupos de reunión quincenal o mensual, que de seguro ayudarán a mejorar tu desempeño.

 

Finalmente, ¿qué pasa cuando verdaderamente pensamos que somos “a prueba de idiomas”? Pues, basta. La comunicación es una capacidad natural humana, al igual que el desarrollo del lenguaje.

A veces es posible que ciertas instancias nos pongan un poco nerviosos; los exámenes, las presentaciones orales, reuniones online o por teléfono. Todas ellas pueden significarnos el terror. ¿Cuál es la solución para todo esto? Práctica, práctica y más práctica. Desde clases particulares o grupales, hasta viajes de intercambio al exterior, pasando por grupos de conversación, seminarios de inmersión, cursos específicos, autoaprendizaje y actividades extra. Todas esas técnicas ayudarán a tu aprendizaje y comprensión de la lengua. No lo olvidemos: la práctica hace al maestro.

 

La pregunta final es: ¿no puedo? Come on!